Apostasía: mis razones para apostatar

Tras unos días de ausencia tras los exámenes de diciembre, vuelvo con las pilas recargadas y dispuesto, como siempre, a opinar sobre lo que no me gusta, lo que no me parece o sobre las cosas que bajo mi punto de vista deberían cambiar.

Y una de las cosas que no me gustan es la enorme influencia que la Iglesia Católica, S.A. sigue teniendo hoy en día en nuestra sociedad. Ellos – sus mandatarios – pueden opinar en nombre de Dios sobre lo que quieran, crear polémica o entrar en política sin despeinarse un pelo por el hecho de ser la religión mayoritaria en España.

Para alguien como yo, lo que puedan decir los mandatarios de una de las mayores sectas del mundo (y recordemos que secta es un grupo de gente que se rige bajo las órdenes de un líder supremo, en el caso de la Iglesia Católica, el Papa) me es indiferente. Pero, ¿qué pasa cuando en colegios católicos o del Opus transmiten ideas como que si abortas vas al infierno, que el uso del condón fue idea de Satanás o que los homosexuales padecen una enfermedad que probablemente se transmite? Pues que están formando a un grupo de gente que en el futuro será intolerante, homófoba, racista y que muchos de ellos, probablemente, acaben simpatizando con el fascismo.

Eso es, amigos y amigas, lo que es la Iglesia hoy en día. Lejos queda aquella supuesta idea de difundir la palabra y enseñanza de Cristo. Lejos, muy lejos. La Iglesia Católica es hoy en día un negocio, un negocio del que vive mucha gente hoy día en el mundo, pero un negocio al fin y al cabo, con una cara que intenta ser amable de puertas para afuera, pero oscura y ácida una vez se mira dentro. Desde una ideología conservadora y fascista propia de tiempos de la Inquisición (recordemos cuantos asesinatos llevan a sus espaldas) están en todos los frentes para conseguir sus objetivos: ellos pueden anular un matrimonio gay en Estados Unidos ‘invirtiendo’ la nada despreciable cantidad de 500.000 dólares o echarle la culpa de la crisis económica que sufre España a la falta de moral católica, el uso indiscriminado del preservativo o la reciente aprobación de la reforma de la Ley del Aborto.

No son pocas las veces que pienso que gracias a Dios que qué poco falta para cumplir los dieciocho años. Y menos mal. Porque pensar que aún a día de hoy pertenezco, soy miembro, de una organización religiosa tan poderosa como destructiva en la que fui ingresado de pequeño, sin ser consultado, bajo una ceremonia que denominan bautismo y de la que hasta no tener la mayoría de edad no puedo borrarme – ¡y con suerte! – me produce algo así como una sensación parecida al asco.

Y es que yo me pregunto: ¿por qué se permite todavía en el siglo XXI que los recién nacidos con apenas unos meses de vida puedan ingresar en una comunidad religiosa? ¿Cómo es que nadie se ha planteado seriamente en cambiar esto y que cada uno, cuando tenga uso de razón, forme parte de lo que quiera? ¿Cómo es posible que empezar a formar parte de la secta con mayor influencia del mundo sea tan fácil como hacer una ceremonia en la que echan agua fría en la cabeza de un bebé y que, encima, esté bien visto por la sociedad? ¿Por qué no es posible salirse de la Organización con la misma facilidad con la que se entró?

Creo que se me nota el enfado que todo esto me supone. Espero que también se me note el deseo que tengo de apostatar nada más cumplir dieciocho años. Un tío mío me ha dicho que de regalo me va a acompañar a apostatar y de paso, lo va a hacer él también. Espero que sea consciente de que empezar el proceso de apostasía le supondrá perder numerosos días de su vida puesto que la ICSA (Iglesia Católica S.A.) no lo pone nada fácil: te marean de un sitio para otro, ahora necesito la partida de bautismo aquí, ahora necesito este papel firmado allí, ¿para qué? Para nada, porque la palabra final la tiene la diócesis de cada ciudad que, independientemente de lo que se haya hecho en el proceso previo, puede decidir con la misma facilidad con la que bendicen el vino o las hostias concederte la excomunión o no concedértela.

Mucha gente puede decir, como a mí me han dicho: “Bueno, ¿y a ti que más te da? Tú cree lo que quieras, ¿qué más te da hacer eso de apostatar que no hacerlo?”. Pues bien, entre otras, yo siempre respondo:

  • Porque no quiero ser miembro de una secta
  • Porque no quiero pertenecer a una organización que ha matado a tanta gente a lo largo de la historia
  • Simplemente, no comparto sus creencias ni su fe ni su doctrina
  • Los considero homófobos y machistas
  • Tampoco quiero que utilicen mi nombre en sus estadísticas de fieles
  • No me da la gana de que se me relacione con una organización religiosa
  • No creo en ningún dios, que soy ateo declarado, vamos
  • No necesito que nadie venga y me diga lo que tengo que hacer porque según ellos está bien o que no tengo que hacer porque según ellos está mal: ¿no puedo tener sexo antes del matrimonio? Claro, eso está mal. Pero encubrir violaciones hacia niños por parte de curas debe estar bien
  • Porque España es un estado aconfesional en el que cada uno puede elegir que creer
  • Porque no me gusta nada que me impongan ideas cuando todavía no sé hablar
  • Porque la historia que cuentan es tan poco creíble que no puedo entender como está durando tanto: ¿una virgen tiene a un niño, obra de no se qué Espíritu Santo? No, perdona, esto me suena a telenovela de verano de La 1. Esto huele a cuernos.
  • Y porque no tengo que decirle a un sacerdote el por qué quiero salir de la Iglesia cuando vaya a apostatar.

Sólo quiero recalcar lo que ya anuncié: los lectores de mi blog seréis testigos en primera persona de mi proceso de apostasía. No os quepa la menor duda.

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14 comentarios a Apostasía: mis razones para apostatar

  1. compi says:

    Como ya te dije un día yo también quiero apostatar, pero por falta de tiempo lo estoy retrasando. Es más, el lugar donde me bautizaron ya no existe. ¿Dónde estará el dichoso papelito que necesitaré para borrarme? Quizá la Agencia de Protección de Datos debería ponerse las pilas… o el Gobierno, como bien han comentado alguna vez de crear un “Ministerio de la Apostasía”.

  2. Pingback: Bitacoras.com

  3. Libélula says:

    Ayyyy!!! Cómo te entiendo…
    Yo quería cumplir 18 para dos cosas: hacerme donante de sangre y apostatar. Pues lo 1º facilísimo, pero lo 2º llevo ya un año y todavía no lo he conseguido…
    Aprovechando las vacaciones de navidad volveré a cartearme con el obispado, a ver si esta vez tienen huevos y contestan. Si no, me presentaré allí algún día.
    Cuántas cosas quedan por cambiar…
    Compi,oficialmente no deberían pedirte la partida de bautismo, pero a veces lo hacen…
    A ver si tenemos suerte! Un saludo

  4. Jorge says:

    No sé si es más efectivo enviar una carta o hacer acto de presencia ante el obispo de turno.

    Ya os contaré mi experiencia. No prometo que sea inmediatamente después de cumplir 18 años (enero) por falta de tiempo (exámenes y demás) pero del año que viene no pasa.

    Saludos.

  5. Rafael says:

    Abogas por apostatar para así no pertenecer a una oganización de la que echas pestes porque echas pestes.

    En tu artículo hay infinidad de insultos a la gente que sí creemos.

    No sé qué diferencia hay entre lo que criticas y lo que haces.

  6. Jorge says:

    No echo pestes porque sí. En ese artículo están mis razones, numeradas.

    No critico a los que sí creéis, crítico a la secta-organización en sí, pero no a quien se lo trague.

  7. Pingback: Mayoría de edad | El blog de Jorge

  8. Pingback: Respuesta a la duda de Rouco Varela | El blog de Jorge

  9. INMA says:

    Hola yo tambien estoy interesada en apostatar, os dejos estos links que he encontrado:
    http://spes.blogspot.com/2010/01/la-apostasiaen-seis-pasos.html

    http://cincominutos.com/apostasia/blog/?page_id=10

    http://xega.org/xega/documentacion/otros/como_apostatar

    Aunque la pregunta que yo me hago es la siguiente: ¿realmente sirve de algo?- Es decir, para mi, mi único interes es que los que no creemos en la Iglesia Católica como institución podamos “decirle al Estado”: ¡eh, que yo no quiero que reciba subvenciones en mi nombre!

    Es decir, hasta ahora la Iglesia se vale de que “la mayoria somos católicos” y en consecuencia, coge mas subvenciones que realmente le pertenecen. Lo deseable es que se ayude a los pobres y se de a fines sociales…no que se engrosen mas las arcas de la Iglesia y que siga dando ejemplo de “haced lo que diga pero no lo que yo haga”.

    Prefiero defender el derecho de no tener que apostatar. Defiendo mi derecho a que la Iglesia Católica me consulte y ratifique mi decisión de ser católico hoy, como adulto, y no ¡en el bautismo! ¡por favor…!

    Poder, poder y dinero…no cree en otra cosa…

  10. Jorge says:

    ¡Gracias, Inma, por los enlaces y por tu comentario!

    Yo ya he iniciado, al menos de manera parcial, el proceso de apostasía. Ya tengo los papeles rellenos, pero voy a esperar a que se pase la Semana Santa para pedir la partida de bautismo y mandar los papeles. Y bueno, en definitiva a tener un poco de tiempo, porque como te toque un cura “mala-follá” puedes perder mucho tiempo…

    Un saludo!

  11. Leyre says:

    Bua tio estoy totalmente de acuerdo contigo, pienso apostatar con 18 años porque paso de que me obliguen a creer y a participar en algo cuando no tenia el don de la razon, un dios no es machista ni homofobo ni te tienen porque obligar a seguir las normas establecidas hasta por un libro escrito por cuatro monos en periodo de lucidez y borrachera.
    Muy grande tio mis saludos :D

  12. Rodolfo Plata says:

    LA GRAN APOSTASÍA QUE COMETIÓ SAN PABLO, MADRE DE TODAS LAS APOSTASÍAS QUE SE HAN COMETIDO DESDE EL INICIO DEL CRISTIANISMO: Es la causa principal de que actualmente grandes multitudes abandonen la religión judeo cristiana ante la falta de congruencia de los dogmas con la realidad. Pepe Rodríguez: (Mentiras fundamentales de la Iglesia católica), critica duramente a la Iglesia por tergiversar, mutilar, falsificar los textos bíblicos para reinterpretarlos de acuerdo a sus propios intereses, usos y costumbres. Sin tener en cuenta que antes de criticar la adecuación de los textos bíblicos al paso del tiempo, primero se debe criticar al profetismo judío, a fin de hacer objetiva la falta de significado de los textos racistas de la Torah para los que no somos judíos, y la necesidad de re expresar y reinterpretar los textos bíblicos para adecuarlos al momento y circunstancias (De manera semejante a la reinterpretación de la Torah que hacen los rabinos en el Talmud y el Mishná para encontrar su significado “aquí y ahora”); la cual omite aduciendo falazmente que es palabra de Dios. Juan José Tamayo, también omite la critica al profetismo judío, antes de señalar las causas de la perdida de religiosidad del pueblo español; así no se da cuenta que la acentuada deserción se debe a la separación entre la fe y la razón promovida por San Pablo a fin de evitar que se criticara el profetismo judío (1ª Corintios I, 17 al 27). Apostatando la enseñanza de Cristo sobre la relación indispensable entre la fe y la razón revelada metafóricamente al ciego de nacimiento debido a que es necesario utilizar el raciocinio para poder hacer un juicio justo de nuestras creencias, a fin de disolver las falsas certezas de la fe que nos hacen ciegos a la verdad (Jn IX, 39) __Lo cual hace patente la necesidad de una nueva reinterpretación bíblica, ante la pérdida de religiosidad de nuestra sociedad, debido al cambio del paradigma religioso a causa del progreso científico. Y justifica las adecuaciones de los textos bíblicos que se hicieron en el devenir histórico de la Iglesia__ http://www.scribd.com/doc/33094675/BREVE-JUICIO-SUMARIO-AL-JUDEO-CRISTIANISMO-EN-DEFENSA-DEL-ESTADO-LA-IGLESIA-Y-LA-SOCIEDAD

  13. Custodio M. says:

    Querido Jorge, te saludo en este nuevo año 2011.

    Después de darme un paseito por tu blog, me he quedado profunda y positivamente impresionado advirtiendo tus grandes inquietudes humanas. No eres un joven aborregado sino todo lo contrario, lo cual es admirable en unos tiempos en los que es muy cómodo vivir con la barriga llena desentendiéndose de la circunstancia.

    Sin embargo, eres poco reflexivo, tal vez por tu juventud o tal vez por tu avidez de datos, de explorar territorios pero sin digerirlos. ¿Un ejemplo?, te contradices con dos “apuntes”:
    - “No necesito que nadie venga y me diga lo que tengo que hacer porque según ellos …” en franca oposicion a tu posterior “Porque España es un estado aconfesional en el que cada uno puede elegir que creer”. ¿En qué quedamos, Jorge?.

    Jorge, la Iglesia Católica no pasa lista los domingos con tu nombre. Tampoco llaman al timbre de tu casa en campañas agresivas de captación de “adeptos”. Dime, ¿quién te obliga a bautizar, comulgar, confesar tus pecados…?. Nadie Jorge. Jesucristo no puede obligar ni la Iglesia que fundó porque lesionarían tu libertad. Sin libertad no hay méritos. Sin libertad no hay pecado.
    Podría invitarte a la reflexion, si me permites, en puntos que has tocado de forma irreflexiva. Veo que sigues la actualidad con pasmosa inquietud, pero debes fraguar tu propia opinión sin dejarte llevar por la prensa de opinión. ¿Ejemplos?.
    Levantas el dedo acusando de violaciones de niños a una institución como la Iglesia.
    Dime Jorge, ¿qué institución que trabaje con niños no está salpicada con pederastia?. Hay profesores condenados y no por ello pediremos cuentas al ministro de educación sino al responsable del crimen. Hay padres que abusan de sus hijos y no por ello disolveremos a las familias españolas. Cuando acuses, concreta, ¿uno entre 10?, ¿uno entre mil?, ¿uno entre cien mil?.
    Tampoco hay homofobia ni machismo en la Iglesia, Jorge. La criatura con más dignidad es una mujer, La Virgen María, Reina de los ángeles, Reina de todos los Santos, …y otros títulos que podrías advertir en las letanías del Rosario y con los que está enriquecida tu Madre. ¿Homofobia? Pues entonces ¿por qué no acusas a la Iglesia de Heterofobia?. El pecado y Dios reprende el pecado, está en la fornicación (sexo fuera del matrimonio) no está en la persona.
    No hay odio al homosexual porque es una criatura de Dios e Hijo mediante el bautismo.
    No me voy a extender en más asuntillos, Jorge. Tan sólo decirte que no te escandalices de los errores de la Iglesia. Jesús la fundó sobre Pedro (el hombre lleno de pifias) y no sobre Juan (su apóstol predilecto) por algo.

    En cuanto apostatar, tú sabes que eres libre, ¿verdad? y tal y como has dicho lo conseguirás precisamente porque eres libre.
    Te diré, si me permites, que es absurdo renunciar al título más importante que puede obtener un hombre sin méritos, Hijo de Dios. La filiació divina te convierte, a pesar de tus pecados, en heredero de Dios como hermano de Cristo que ya eres.

    No importan tus pecados Jorge, porque Cristo subió al árbol de la vida por todos ellos. Subió personalmente por tí.

  14. Pingback: El malvado plan de la Unesco | El blog de Jorge

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