
Si hay algo a lo que el ser humano se le dé realmente bien, es tropezar varias veces y con la misma piedra.
Nos encontramos en el año 2015. El gobierno de turno está recibiendo presiones por parte de un grupo de editoriales españolas mayoritarias para que se aseguren sus derechos y puedan bloquearse páginas web que permitan la descarga ilegal de sus títulos. Que se haga algo parecido a lo que ya consiguieron que se hiciera las discográficas. “Nos estamos muriendo de hambre”, se oye decir a Ildefonso Falcones con una mirada triste. Según parece, tras amenazar con dejar de escribir si veía su libro - La catedral del mar – gratis en Internet, la cosa no le salió bien y tuvo que dejar de hacerlo cuando un grupo de internautas le invitó amablemente a que tecleara en Google “la catedral del mar”+”ebook”+”download”. “No escribiré más hasta que todos y cada uno de los que hayan leído mi libro me paguen los 20 eurillos que cuesta”, declaraba en 2011. “No tengo ni para comer”, declaraba ayer por la mañana.
Tristemente para todos, la historia se repite. Parece que las editoriales españolas no han aprendido NADA de sus compañeras de viaje las discográficas. Mientras que estas últimas han sido, son, y serán reacias a modernizarse, a comprender algo tan sencillo como que pagar 18 euros por un disco es algo absurdo, con las editoriales está sucediendo tres cuartos de lo mismo.
Con la llega de los ebooks – los libros digitales -, a cualquiera le parecerá mucho más cómodo cargar sólo con un pequeño aparatito donde puedes tener todos tus libros a cargar con 5 libros de novelas (por poner un ejemplo, porque es el género que más me gusta). Me parece completamente lógico y plausible que si es un libro que ya compré en “formato físico” hace unos años cuando aún no existía este invento, pues me descargue mi PDF sin mayor… ¿cómo lo llaman algunos?… conciencia moral y me disponga a leerlo cuando quiera.
¿Pero que pasa con las novedades? ¿Qué ocurre si tengo un ebook y quiero leer el último libro de uno de mis autores favoritos que salió hace un mes? ¿Qué sucede si intento comprar el libro digitalmente? Pues lo que ocurrirá es el resultado del peor error que han podido cometer las editoriales españolas, y es decidir no vender sus títulos digitalmente. Si intentas comprar cualquier título legalmente, te encontrarás con que lo tienes en inglés, en francés, en italiano, en alemán, en sueco, en noruego… pero no podrás encontrar el libro en castellano. ¿Qué ocurre entonces? Que las ganas de leer un buen libro no se disuelven así como así. Entraremos en Google, teclearemos las palabras mágicas, y encontraremos el libro en castellano. Y además, lo encontraremos totalmente gratis, sin haber pasado por caja, no por no haber querido, sino por no habérnoslo permitido.
Esta es la realidad. Las editoriales son incapaces de comprenderlo en este momento. Tal vez dentro de unos años se den cuenta de su grave error. Tal vez hasta pidan una modificación en la Ley. Tal vez dentro de unos años enlace esta entrada cuando hable de como las editoriales españolas recogen el fruto de su error.















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