Publicado el
30 mayo, 2010 por
Jorge
Era el 7 de diciembre de 2009 cuando recibí el primer mensaje de Encarni Moreno a través de la sección de contacto de esta web. En ese mensaje me decía que necesitaba contactar con Eva y Juan porque su hermano Pedro, enfermo de leucemia, era fan del grupo, y quería darle a modo de sorpresa un autógrafo del que era uno de sus grupos favoritos, Amaral.
Días después pude responder a Encarni y la remetí a Hook Management, la empresa de management de Amaral. Tras mandar dos faxes y no recibir respuesta alguna, volvió a hablar conmigo. Su hermano Pedro se encontraba bastante apagado, y Encarni temía no poder darle la sorpresa a tiempo.
Por ello, mandé un email a Jaime, quien es mánager del grupo y además se encarga de www.amaral.es. Unos días después, ya el 24 de diciembre, me respondió, y muy amablemente me dijo que por supuesto mandaban el autógrafo, que le pasase la dirección de Pedro.
Ya en 2010, el 6 de enero, se producía la triste noticia: Pedro fallecía por la leucemia. No había podido superarla. “Pedro se puso sus alas de ángel, para seguir siendo el mejor de ellos”, decía Encarni en el blog de apoyo.
Dos semanas después, llegaba algo más que un autógrafo de Amaral. El 23 de enero, cuatro singles de Amaral firmados y con mensajes de ánimo y apoyo para Pedro llegaban a casa de la familia Moreno-Picazo. Llegaban tarde, sí, pero llegaban al fin, y es algo que seguro que Pedro, esté donde esté, sabe.

Pero la historia de Pedro con Amaral no termina con su fallecimiento. En su funeral sonaba Cómo hablar, en la versión de Amaral con Antonio Vega. Según palabras de Pedro, “la canción más bonica escrita jamás”. Ese mismo día, durante el funeral, alguien leyó: “Pedro encontró la palabra exacta que Amaral tanto tiempo anduvo buscando. Esa palabra que tanto significa y tanta fuerza nos da es pa alante, siempre pa alante“. Ese era el lema de Pedro.
Y esta es la historia de Pedro, historia que no pretende dejar con tristeza y mal sabor de boca a nadie. No. Como su hermana me contaba hace unos días, él no vivía así. Él se enfrentó a todo con un coraje y una valentía asombrosa.
Sí que es una pequeña muestra de cómo Amaral se involucra en estos asuntos y tanto Eva como Juan mandan su apoyo más personal a estas personas. Y por supuesto, es una reflexión sobre cómo los más afortunados, los que hemos tenido la suerte de no tener ninguna enfermedad, debemos vivir la vida al máximo, aprovechando cada momento, exprimiendo cada día que pasa. Por aquellos que no han podido disfrutarla. Por Pedro.