Posted on
junio 10, 2009 by
Jorge
Miniconcierto de AMARAL para No disparen al pianista.

Como ya sabéis, ayer asistí en RTVE a un miniconcierto de Amaral.
Cuando llegamos allí, a las 17h30, la hora que nos citaron, como siempre, nos hicieron esperar un poquito más. De los 100 invitados por sorteo solamente éramos 40. La intención de esta gente era que los invitados nos quedáramos en el comedor hasta las 19h00 que empezaba el programa. Una azafata, muy poco simpática, nos informó que íbamos a asistir a una grabación para el programa No disparen al pianista que finalizaría a las 23h00. Tras esta noticia, aproximadamente unas 20 personas decidieron irse. Los demás ya estábamos convencidos.
También nos dijeron que no nos iban a dar de comer, lo cual creó un poco de furia y descontento entre algunos, con lo que al final nos obsequiaron con una lata de refresco fresquita y unas baguettes de embutidos variados (digo ‘unas’ porque el que quiso repitió). Ahora os lo puedo reconocer sinceramente: yo fui a RTVE por la baguette.
Aproximadamente a eso de las 20h00 (dos horas y media después de que nos citaran) entramos al plató del “pianista” y comenzó la grabación. Primero presentaron el programa, después hubo unas cuantas entrevistas (alguna graciosa, puesto que algún ‘espíritu’ de la Casa de América se coló en el plató) y por último la presentación de las canciones.
Se grabaron casi como un concierto, todas seguidas, con la excepción de que tras finalizar una canción había que esperar a comprobar que se habían grabado bien. Éste fue el set-list del concierto:
Revolución
Cómo hablar
Kamikaze
La barrera del sonido
Atrás (Tributo a Nacha Pop)
Perdóname
El blues de la generación perdida
En solo un segundo (versión NO acústica, con toda la banda)
De carne y hueso (Eva al sitar)
Cabe decir que tuvieron que repetir Atrás, Revolución, Kamikaze y De carne y hueso, debido a problemas en la grabación del sonido, cosa con la que Eva parecía bastante molesta. La versión de la canción de Antonio Vega les quedó genial, como se pudo oír a Juan Aguirre entre dientes cuando terminaron de grabarla.
Pude hablar con algunos miembros de la banda: a Zulaima la pude saludar desde lejos y piropearla tras las canciones, cosa que siempre agradeció con su sonrisa, me atrevería a decir que fue la reina de toda la actuación (atención a su colaboración a manos del celo en En solo un segundo que fue preciosa); con Octavio pude hablar poco, aunque lo tuve en todo momento de la actuación a menos de dos metros de mí; Iván me cedió amablemente su set-list; y junto a él y Quique Mavilla pude charlar brevemente. ¡¡Ah!! Y no me quiero olvidar de Malka, tan atento como siempre con los fans de Amaral, que también somos fans suyos por lo buena gente que es. Juan escapó en cuanto grabó En solo un segundo, con lo que no pude hablar con él; Coqui, el baterista, no pudo estar a mi alcance, así que tampoco pude charlar con él; Eva fue ‘secuestrada’ por toda la gente que le pedía autógrafos, con lo que el único acercamiento que tuve a ella fue cuando nos puso el micro en Revolución, que estuvo a muy muy muy poquitos centímetros de mí. Fue una experiencia prácticamente íntima… pero agotadora.
Poco después de las 23h15 fuimos liberados. Seis largas horas que merecieron la pena. Me gustaría acabar diciendo que el programa se grabó con motivo del
Día de la Música (y porque RTVE es el patrocinador oficial de la Gira
Gato Negro – Dragón Rojo 2009). Con lo que preveo que
su emisión será entorno a este día. Si lo grabáis podréis conservar una actuación que para muchos será inolvidable… al menos, para los que estuvimos allí.
Tags: CrónicasNoticias
Category
Sin categoría
Posted on
diciembre 16, 2008 by
Jorge
Torbellino Amaral
por Marilyn Borja.
Cuando a principios de los noventa Eva Amaral escuchaba por la radio a la banda Días de vino y rosas nunca hubiera pensado que acabaría compartiendo escenario con su guitarrista, Juan Aguirre. Pero el destino les unió y acabaron formando uno de los grupos más importantes del país.

La crisis no existe. O, al menos, no en el ámbito de la música en directo. Amaral logró abarrotar el pasado sábado el Pabellón de la Fuente de San Luis: niños y niñas, jóvenes y adultos. Ninguno se quería perder la actuación.
El telón se abría a las diez de la noche ante los gritos de los allí reunidos y Amaral hacía su aparición en el escenario. Eva se escondía tras una máscara de gato y Juan, detrás de su guitarra. Kamikaze era la canción encargada de dar inicio a una actuación en la que el grupo de Zaragoza se despedía de sus fans durante unos meses. Y es que Eva y Juan se encerrarán el próximo año en el estudio para darle forma a su nuevo álbum.

Temas como El universo sobre mí, Toda la noche en la calle y Moriría por vos, en los que Amaral mostró toda su energía, hicieron las delicias de un público totalmente entregado. El telón se cerró y Eva y Juan se acercaron a la pasarela del escenario para interpretar, sin acompañamiento de la banda, Cómo hablar y Doce palabras. Después regresaron junto al resto de los músicos para ofrecer un concierto acústico.
El dúo reservaba Días de verano, Revolución y Sin ti no soy nada para el final del concierto, temas con los que hicieron vibrar al público y en los que los seguidores llegaron a cubrir la voz de la solista.

Al tratarse del fin de gira, la cantante quiso nombrar a todas las personas que habían hecho posible el concierto. Todos ellos subieron al escenario mientras Eva y Juan interpretaban Rock’n'roll, la canción de despedida. Pero Eva regresó al escenario para regalarle a sus seguidores muchos de los objetos que decoraban la escena e, incluso, un triángulo y un megáfono, demostrando que es una artista entregada a sus fans, además de ser nuestra mejor voz femenina.
Del texto: Levante-Emv.com
De las fotos: Cris
Tags: CrónicasNoticias
Category
Sin categoría
Posted on
octubre 31, 2008 by
Jorge
Cual gata panza arriba
Amaral deja sin oxígeno a las 15.000 personas que llenaron el Palacio de Deportes
Por CARLOS MARCOS

Eva Amaral es esa chica menuda que te encuentras paseando por Alonso Martínez, camino de su casa, arrastrando una feroz timidez. Observemos a esta mujer anoche, ante los 15.000 fieles que llenaron el Palacio de los Deportes, con las entradas agotadas desde hace semanas. Lleva puesto un vestido sesentero, casi ye-ye, a rayas horizontales negras y malvas. Su figura se levanta sobre unos zapatos de charol de tacones interminables. Sale al escenario con una máscara de gato: su último disco se llama Gato negro-dragón rojo. Atención: durante las próximas dos horas, esta mujer va a provocar que los espectadores exijan botellas de oxígeno.
Eva demostró anoche que domina el escenario con una insólita mezcla de salvajismo y feminidad. Ataca las canciones (sonaron Kamikaze, Días de verano, Sin ti no soy nada, Resurrección y 20 más) como si fuera la última vez que las va a interpretar, peleándose con ellas como gata panza arriba, forzando su magnífica voz hasta tonos imposibles. Estuvo toda la noche dominadora, soberbia. Y lo mejor que se puede decir de ella es que todavía está en proceso de construcción. Frotémonos las manos: nos esperan grandes momentos.
Observemos ahora a Juan Aguirre. Siempre a la derecha de Eva. Ahí se refugia este tipo paliducho y reservado. Calado hasta las cejas con su eterna gorra, Juan se mueve en unos pocos metros y permanece encorvado casi todo el concierto, moviendo el tronco en pequeñas suspensiones y con la mirada clavada en su instrumento. Parece perdido, ensimismado en una abstracción permanente. Pero ni caso: es el que ordena y manda cómo debe ser el concepto sonoro del grupo. Los dos, y sus espléndidos músicos, protagonizaron un concierto notable, a pesar de algunas piezas solemnes y ralentizadas a las que aún no les han pillado el punto. Lo conseguirán. Al igual que han logrado poner de acuerdo a toda la vecindad. Imposible encontrar detractores del dúo. Amaral no cuenta con enemigos, es la sociedad perfecta, el equilibrio, la moderación, la sensatez.
Después del concierto se refugiaron con sus amigos en la céntrica sala Sol, muy cerca de sus casas madrileñas. Allí, la gata Eva regresó a su adorable timidez. Hasta el próximo concierto.
Crónica publicada en Elpais.com
Tags: CrónicasNoticias
Category
Sin categoría