Archivo para la categoría: A vueltas con el idioma
A vueltas con el idioma: el mal llamado lenguaje sexista

Guía sobre el uso del "lenguaje sexista" elaborada por el Gobierno autonómico de Canarias.
Hace unos días, la RAE daba por fin una bofetada a las guías de lenguaje no sexista elaboradas por universidades, Gobierno, comunidades autónomas y sindicatos feministas. “Si se aplicaran estrictamente eso que dicen, no se podría hablar”, afirmaba Ignacio Bosque, académico de la RAE, en una entrevista.
En español se utiliza el género masculino para designar también un género neutro, es decir, cuando abarca tanto masculino y femenino. Por ejemplo, se dice los trabajadores para hablar de hombres y mujeres que trabajan y no hay que especificar diciendo los trabajadores y las trabajadoras. Esto parece molestar especialmente a estas guías, que recomiendan utilizar sustantivos colectivos cuando se habla de hombres y mujeres. De esta manera, las guías contra el mal llamado lenguaje sexista analizadas – la de la Junta de Andalucía, la de la Generalitat Valenciana, las de las universidades de Málaga, Granada, Politécnica de Madrid, UNED y Murcia y la de Comisiones Obreras en colaboración con el ya desaparecido Ministerio de Igualdad – proponen utilizar, por ejemplo, la ciudadanía en lugar de los ciudadanos.
Según señala Ignacio Bosque, estas guías han sido elaboradas por cuenta propia y no han contado con lingüistas que ayuden en su asesoramiento. Los hablantes tendemos a optimizar el lenguaje y a no decir más cosas de las necesarias. ¿Te imaginas que cada vez que hablamos tengamos que utilizar una palabra en masculino y femenino – muchas de ellas erróneas – para delimitar la realidad? Esto quizás sea posible si nos ponemos delante de un micrófono y vamos a hablar en público, pero hablando con amigos o con familiares en una conversación coloquial – que se caracteriza por ser espontánea e improvisada – se nos hace realmente difícil estar pensando en decir que mi padre y mi madre me ha dado dinero hoy para salir en lugar de mis padres me han dado hoy dinero para salir o que mi tío y mi tía están de vacaciones en lugar de que mis tíos están de vacaciones.
Además, en español existen los participios activos como derivado de los tiempos verbales. El participio activo del verbo atacar es atacante; el de salir es saliente; el de cantar es cantante y el de existir, existente. ¿Cuál es el del verbo ser?. Es “el ente”, que significa “el que tiene entidad”, en definitiva “el que es”. Por ello, cuando queremos nombrar a la persona que denota capacidad de ejercer la acción que expresa el verbo, se añade a este la terminación -nte.
Así, al que preside, se le llama “presidente” y nunca “presidenta”, independientemente del género (masculino o femenino) del que realiza la acción. De manera análoga, se dice “capilla ardiente”, no “ardienta”; se dice “estudiante”, no “estudianta”; se dice “independiente” y no “independienta”; “paciente”, no “pacienta”; “dirigente”, no dirigenta”; “residente”, no “residenta”.

Bibiana Aido, Ministra de Igualdad del Gobierno de Zapatero (2008-2010).
Y ahora, la pregunta del millón: nuestros políticos y muchos periodistas – hombres y mujeres, que los hombres que ejercen el periodismo no son “periodistos” -, ¿hacen mal uso de la lengua por motivos ideológicos o por ignorancia de la Gramática de la Lengua Española?. Creo que por las dos razones. Es más, creo que la ignorancia les lleva a aplicar patrones ideológicos y la misma aplicación automática de esos patrones ideológicos los hace más ignorantes (a ellos y a sus seguidores).
Lamento haber aguado la fiesta a un grupo de hombres que se habían asociado en defensa del género y que habían firmado un manifiesto. Algunos de los firmantes eran: el dentisto, el poeto, el sindicalisto, el pediatro, el pianisto, el golfisto, el arreglisto, el funambulisto, el proyectisto, el turisto, el contratisto, el paisajisto, el taxisto, el artisto, el periodisto, el taxidermisto, el telefonisto, el masajisto, el gasisto, el trompetisto, el violinisto, el maquinisto, el electricisto, el oculisto, el policío del esquino.
Doy gracias por no ser un extranjero que esté estudiando español en estos momentos, porque el lío que podría hacerme sería grandísimo. No hay reglas claras, sólo voluntad de liar las cosas, de no ponernos de acuerdo y hacerlo cada día peor. Que conste también que no tengo nada en contra de Bibiana Aido (por la foto de arriba) ni de los grupos feministas; desde el ya extinguido Ministerio de Igualdad se hicieron campañas muy buenas contra el maltrato a la mujer, como Sácale la tarjeta roja al maltratador, que contó con la participación de periodistas y políticos y tuvo una amplia difusión. Pero también es verdad que desde su ministerio se llevaron a cabo muchas de estas guías que son verdaderas patadas a nuestra gramática, que es lo que estoy criticando aquí y lo que se critica desde la RAE.
TwittearA vueltas con el idioma: “y hielo”, no “e hielo”.

Ahora que estamos en invierno, podemos escuchar hablando con los amigos o mirando el tiempo por la televisión cosas como “frío e hielo”, pero esta construcción es totalmente incorrecta, ya que lo correcto sería “frío y hielo”. Cuando la conjunción y antecede a palabras que comienzan con los diptongos ia, ie y io, se mantiene en la forma y, no se cambia por e: frío y hielo, no frío e hielo.
La conjunción y adopta la forma e únicamente si se encuentra inmediatamente antes de una palabra que empieza por el sonido /i/: (argentinos e ingleses, huracanes e incendios, inteligencia e imaginación…), pero no cambia cuando ese sonido /i/ forma diptongo con la vocal que lo sigue: se dice, frío y hielo y causa desconocida y iatrogénica, no frío e hielo ni causa desconocida e iatrogénica.
También se mantiene la forma y cuando la conjunción tiene valor de adverbio en oraciones interrogativas, como cuando se dice: “¿Y Ignacio?”, queriendo expresar que queremos saber cómo está Ignacio o dónde se encuentra este.
TwittearA vueltas con el idioma: ‘tip’ es un anglicismo innecesario

Hoy volvemos con una entrega más de A vueltas con el idioma, sección donde se da información sobre usos correctos de nuestra lengua, usos incorrectos, expresiones a evitar…
Hoy os hablo de un anglicismo, cuyo uso se está extendiendo demasiado por los medios de comunicación. Se trata de la palabra inglesa tip, cuyo significado literal es “consejo o dato práctico”.
La Real Academia Española recomienda el uso de palabras españolas en lugar de este anglicismo. Por ejemplo, en algunas publicaciones puede leerse: “10 tips para combatir el acné” o “Unos tips para maquillarse”, cuando correcto debería haber sido “10 consejos para eliminar el acné” o “Unos consejos para maquillarse”. Como la propia RAE nos recuerda, en español tenemos varias palabras que son perfectas sustitutas de tip: consejo, clave, recomendación o dato.
TwittearA vueltas con el idioma: Las mayúsculas sí se tildan

Ha sido común y aún sigue siéndolo para los hablantes de español tener la duda sobre si las mayúsculas se acentúan. La práctica de no tildar las mayúsculas empezó a hacerse común en la época de la composición manual en las imprentas, por los problemas de tipo técnico que generaba, y también cuando se utilizaban las máquinas de escribir, por problemas de tipo estético.
Sin embargo, pese a la idea extendida de que no deben tildarse, la Real Academia Española (RAE) considera necesario recordar que las mayúsculas se acentúan obligatoriamente cuando la palabra lo requiera, se trate de una mayúscula inicial o de una palabra entera escrita en mayúsculas, con la única excepción de las siglas.
Por ejemplo, lo correcto es escribir ECONOMÍA o RADIOGRAFÍA. Si son siglas o acrónimos, no debe emplearse la tilde, como por ejemplo en CIA.
Otros artículos de A vueltas con el idioma.
A vueltas con el idioma: el bug de la ortografía española
Vuelvo con una nueva entrega de A vueltas con el idioma, por el descubrimiento de una palabra que existe gramaticalmente y se puede decir, pero que no se puede escribir. Es, probablemente, el único bug de la ortografía española. ¿Cómo se escribe en castellano el imperativo de salirle?
Parece que resulta imposible añadir el pronombre átono le al imperativo sal si lo escribimos en español – en español no voseante, claro – aunque efectivamente se puede pronunciar. Es decir, que es posible decirle a alguien para que salga al encuentro, por poner un ejemplo, de otra persona: [/sál.le al enkuéntro/], pero no es posible escribirlo, puesto que los pronombres átonos pospuestos al verbo han de escribirse soldados a este: sal + le daría por escrito salle, cuya lectura sería forzosamente [sá.lle], y no [sal.le]].
¿La solución? La RAE todavía no ha dado ninguna, pero podría pasar por añadirle algún guión, como ocurre en catalán, que se escribe sal·le. También, en griego clásico, la doble lambda, en lugar de como doble l, se le de forma separada. Por ejemplo, πολλά se lee pol·la y no polla.
TwittearA vueltas con el idioma: la segunda persona del singular del pretérito perfecto simple

Otro de los errores que probablemente están más extendidos en el uso del castellano es añadir erróneamente una ese a la segunda persona del singular del pretérito perfecto simple.
Así, ¿quién no ha oído alguna vez *tuvistes, *fuistes o *escogistes? ¿O quién puede decir que está libre de pecado porque nunca se ha equivocado y lo ha dicho mal? El error podría ser consecuencia de una confusión con el plural de la misma persona del mismo tiempo verbal: tuvisteis, fuisteis o escogisteis. Se dice que en la zona de la península donde este vulgarismo está más extendido es en Madrid, aunque no estoy del todo de acuerdo, pues yo mismo he podido comprobar que está extendido por toda la península. De hecho, en los últimos meses he podido comprobar como mi mísmisima madre comete el error y mi objetivo este verano es conseguir que cuando llegue septiembre este fallo lo tenga subsanado.
Pincha para oír esta 'joyita' de Mecano.
Hay quien dice también que el gallego tiene algo que ver en su extensión, puesto que la misma forma en la lengua autónoma gallega sí que tiene ese. Así, el vocablo gallego tiveches podría provocar que algunos gallegoparlantes dijesen *tuvistes, en lugar de la forma correcta, tuviste.
Algunos músicos tampoco ayudan a corregir entre los hablantes el problema. Sirvámonos por ejemplo de Mecano. El grupo, en su canción La fuerza del destino, introdujo erróneamente ‘Me *contestastes que no’. Claro, que estamos hablando del grupo que también escribió ‘Este hijo es de un payo / y yo no me lo callo’.
Así que, por un buen uso del castellano, recuerda que la segunda persona del singular del pretérito perfecto simple del modo indicativo del castellano no lleva ese final.
TwittearA vueltas con el idioma: dos preposiciones juntas

Se inaugura hoy en este blog una nueva serie de entradas, que esta vez irán destinadas a comentar algunos de los errores más frecuentes que cometemos al usar el castellano en nuestro día a día.
Para comenzar esta serie, hablaremos del uso de la preposición. En concreto del uso de dos preposiciones seguidas, algo que en castellano es incorrecto.
No es para nada extraño oír a alguien decir “voy a por pan”, usando dos preposiciones seguidas. La forma correcta, es “voy por pan”. No te preocupes si se te viene a la cabeza algún recuerdo tuyo con algún ejemplo parecido, puesto que su uso está muy extendido a pesar de ser totalmente erróneo.
Por poner un ejemplo, en una canción de La Oreja de Van Gogh titulada Vuelve, incluida en el último álbum de estudio con Amaia Montero, Guapa (SonyBMG 2006) – el peor álbum que han hecho, sin duda -, el estribillo repite en varias ocasiones “Vuelfe a por mí”. La canción puedes escucharla en Spotify.
Así que ya sabes: por un buen uso del castellano, evita usar dos preposiciones seguidas.
Actualización: según comenta Juan en los comentarios, existe algunas acepciones en las que sí es correcto el uso de dos preposiciones como, por ejemplo, hombre de a pie.
Twittear










