
Llegaron las elecciones de noviembre del año pasado y mucha gente pedía “el cambio”. El propio Partido Popular se definía como el “gobierno del cambio”, ¿lo recordáis? Programas electorales a medias y políticos pidiendo el voto para su partido en base a ese programa electoral que una vez llegaran a la Moncloa desaparecería.
En cierto modo, entiendo la frustración de esos millones de personas que votaron al Partido Popular creyéndose que con su llegada al Gobierno de España todo iba a volver a la normalidad: decían que iban a bajar los impuestos y que con su llegada al poder se reestablecería inmediatamente la confianza en nuestro país, que la prima de riesgo bajaría y que el Ibex 35 volvería a cerrar en números verdes. Aquí estamos, en una situación mucho más crítica que hace un año. O todavía peor, en una situación mucho más crítica que cuando Zapatero salió del Gobierno, hace tan sólo seis meses.
Nos vendieron humo.
Nos dijeron que Rajoy no iba a dar un sólo euro de dinero público a los bancos. Nos dijeron que harían lo que estaba en su programa de gobierno. Nos dijeron que eso de la improvisación no iba con ellos, pero lo cierto es que lo único que vemos en el Gobierno es eso, improvisación. En campaña electoral y hace tan sólo un par de semanas, Mariano Rajoy perjuraba por activa y por pasiva que no iba a haber dinero para los bancos.
La semana pasada, el lunes, el Estado “sólo” iba a inyectar 7.000 millones a Bankia. El viernes a mediodía, la Vicrepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría decía que “sería un préstamo”, pero que no se cuantificaba aún. Ese mismo día por la tarde, la cifra para Bankia ya ascendía a 19.000 millones de euros. Este fin de semana, José Ignacio Goirigolzarri, actual presidente de Bankia, dijo que de préstamo nada, que es una entrada de capital y que sólo yéndole muy bien las cosas a Bankia, el Estado recuperaría lo invertido, el dinero de todos los contribuyentes. Hoy sabemos que la cifra sólo para Bankia asciende ya 23.500 millones de euros.
Una vez más queda en entredicho que el Gobierno no actúe improvisando, eso que tanto criticaban cuando estaban en la oposición, eso que entre los suyos temen tanto por, dicen, “es lo que acabó con Zapatero”. Una vez más, el Gobierno ignora por completo aquél programa electoral que nos costó tanto conocer. Una día más, hay millones de españoles frustrados, que votaron al PP creyendo que las cosas cambiarían en un día, que recuperaríamos la confianza de los mercados, que bajaría la prima de riesgo y que el 21 de noviembre se acabaría el paro.
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