
Elena Valenciano, Vicesecretaria general del PSOE, ha incendiado las redes sociales por un comentario acerca de un jugador de la Selección de Francia, Ribery, sobre el que preguntó en Twitter:
Habéis visto un tío más feo que Ribery???
— Elena Valenciano (@ElenaValenciano) junio 23, 2012
Franck Ribéry tiene visibles cicatrices en la cara a causa de un accidente de coche cuando era niño. Esto es lo que pasa cuando los que van de “progres” comentan en caliente. Luego pedirá la dimisión del Alcalde de Valladolid por meterse con los morritos de la Pajín. Una respuesta a Elena Valenciano en Twitter especialmente relevante:
@ElenaValenciano donde tú ves “un tío feo” yo veo alguien que ha llegado ahí por sus méritos. Algo que tú, evidentemente, desconoces.
— Jose (@cienfires) junio 23, 2012
Verás, no estoy muy de acuerdo contigo. La cosa es que si esto lo hubiera dicho cualquier persona de la que llamamos twitstar o un bloggero famoso, o incluso tú o yo, ahora nos estaríamos riendo por que es cierto, el chaval es feo. Las circustancias son que el tuvo un accidente del que por fortuna se salvó, yo no lo sabía hasta ayer cuando vi que masacraban a Elena por este comentario, un comentario totalmente normal de una persona que estaba viendo el fútbol y que todo el mundo ha pensado alguna vez sobre este jugador. De hecho, anteriormente y con motivo de la eliminatoria del Madrid con el Bayern, se hicieron muchísimos comentarios al respecto y nadie salió como se ha actuado con Elena. Cierto es que ella es una dirigente de un partido político importante y debe cuidar sus comentarios, pero tampoco hay que masacrarla.
Sin embargo, los comentarios del alcalde de Valladolid, fueron realizados con total conocimiento de causa y por insultar a otra persona por ser de signo politico contrario.
Saludos.
Eso no se debe de decir y punto, aunque ni siquiera hubiera sido por culpa de un accidente. El físico de una persona JAMÁS debe ser motivo de burla o crítica. En su defensa, el que esté libre de pecado, que tire la primera piedra, ¿no?. El problema es que el político es víctima de su condición pública, como bien dijo el sinvergüenza de Dívar, 24 horas al día y 365 días al año. A mí me pasa, que soy médico. ¿Qué ocurriría si yo me paseara borracho por la ciudad, a la vista de mis pacientes? ¿Cómo podría hacer valer después delante de ellas mi “autoridad” y mi criterio profesional? Cada palo que aguante su vela… pero ya está. “Errare humanum est”, tampoco la dilapidemos, ahí doy la razón a Félix, que todos hacemos el chorra alguna vez.