
Era la crónica de una muerte anunciada. Si la nueva dirección de Radio Televisión Española, presidida únicamente por el Partido Popular y lejos del concenso parlamentario como antes, había suprimido programas de la radio pública como Asuntos propios o En días como hoy, ¿qué nos hacía pensar que no iban a suprimir un programa mucho más crítico con el poder y que daba la voz a los oyentes?
Sí, amigos. Carne cruda de Radio 3 ha sido fulminado de la parrilla el último día de agosto y sin posibilidad de que el equipo se despida de la audiencia. Lo han hecho por la puerta de atrás, como ya hicieran los ya mencionados En días como hoy y Asuntos propios o más recientemente Ana Pastor, fulminada de Los desayunos de TVE. Es la crónica de una muerte anunciada. La radiotelevisión públicas son un poco menos nuestras y un poco más del poder.
El Partido Popular se ha cargado los programas que han remontado Radio Nacional de España en los últimos años y los que más premios se han llevado. ¿El objetivo? Parece claro, ¿no? Bajarle la audiencia para decir que no es rentable y luego privatizarla. Como acaba de ocurrir con la televisión regional de Murcia. Como ocurrirá con TeleMadrid y Canal 9.

Ese es el objetivo del Partido Popular. Radio Televisión Española habían sido independientes del poder desde 2008 y eran un claro ejemplo a seguir en cuanto a pluralidad, rigor informativo y profesionalidad. Ya no sé que queda de eso.
Por mi parte, decir que ya me queda poco que escuchar en la radio pública. Me han quitado a Juan Ramón Lucas de las mañanas, que era mi programa favorito de RNE. Me voy a la competencia. A partir del 3 de septiembre escucharé a Pepa Bueno en Hoy poy hoy.
¿Cuándo narices se van a enterar los políticos que los telediarios de la televisión pública tienen que gustar a los ciudadanos y no a los políticos?, ¿cómo es posible que cada vez que cambiamos de Gobierno cambien los directivos de Radio Televisión Española? No me cabe en la cabeza.