
Hoy ha sido el primero de muchos de paro estatal en la Educación, al menos mientras siga Wert y el Partido Popular en el Gobierno. Es la primera vez que pasa en España; es la primera vez que un ministro de Educación consigue poner de acuerdo a todas las partes, alumnos, docentes y padres, para salir a la calle a protestar contra una ley educativa que es injusta -se cede a las presiones de la Iglesia Católica y se elimina Educación para la ciudadanía-, sesgregadora -se blindan las subvenciones del Estado a los colegios que segregan por sexos- y que está diseñada para los ricos -subida de las tasas universitarias-.
Hoy me voy a la cama con la noticia de que el Gobierno decide aplazar la reforma educativa que se aprobaba mañana y contra la que miles y miles de estudiantes, de profesores, de simpatizantes de la Educación pública y de calidad nos hemos protestado hoy en las calles de todo el país. Es la prueba de que podemos paralizar esta reforma educativa.
Pero no debemos dormirnos en los laureles: sólo está paralizada. El Partido Popular intentará colárnosla como sea, por lo que no hay que relajarse: debemos seguir presionando para que esta reforma educativa jamás entre en vigor. Podemos.