Entradas guardadas en: Música
El viaje de Copperpot

Como he comentado en alguna ocasión, tengo una suscripción a Spotify Unlimited, por lo que mis días de bajar música vía eMule o comprarla en una tienda ya pasaron; porque ahora si la compro es directamente online, y la que no, la escucho directamente en streaming.
Aún así, hay muchos discos que me encantan y que me faltaban en mi colección de música en formato físico. Uno de ellos, El viaje de Copperpot, de La Oreja de Van Gogh, lo he conseguido esta misma tarde de casualidad. Llevaba tiempo buscándolo y hoy lo he visto cuando ni tan siquiera lo buscaba.
El viaje de Copperpot es, en mi opinión, el mejor disco de La Oreja de Van Gogh. Fue publicado en el año 2000 y contiene algunos de los temas más conocidos del grupo: Cuídate, Soledad, París, La playa, Pop, Mariposa, La chica del gorro azul… y es que más de la mitad de los temas que componen este álbum llegaron a ser single.
Se compone de 12 temas, más un bonus escondido detrás del sonido de las olas del último tema. Sus letras son sencillas, así como como su diseño. El título está inspirado en la película Los Goonies, de 1985.
Tras este segundo disco, el siguiente, Lo que te conté mientras te hacías la dormida, ya empezó a bajar en calidad. Además, la cantante, Amaia Montero, empezaba a hacer cosas raras con la voz (“Un café con sal, / ganas de shorar“). Pero cuando definitivamente se hundieron del todo fue con el último álbum de estudio con Amaia, Guapa, en donde las letras estaban carentes de sentido, son repetitivas, no suenan bien… y francamente la voz es un asco. A los “shesheos” que ya empezaron a utilizarse en el disco anterior, hay que añadir que a Amaia le dio por pronunciar la letra uve como letra efe. Así nos encontramos cosas como “Vuelfe, vuelfe”, que quedan francamente mal.
Pero bueno… el que me faltaba era el mejor de su carrera. Y me gusta pensar que después de este, no hay ninguno más.
TwittearEl gurú de la cultura

El cantante Sergio Dalma ofrecía ayer una entrevista en El País en la que declaraba sin problema que “si no tuviéramos piratería, habría podido superar el millón de copias”. Así, sin anestesia ni nada, continúa diciendo que él “podría estar cambiando de casa o de coche” si hubiera más ventas y menos descargas. Este gurú de la cultura parece no captar que si vende 200.000 discos y todavía no puede cambiar un coche, es que la discográfica se está forrando a su costa.
Por si no fuera poco, el disco del que habla es un álbum de versiones, un recopilatorio de versiones de grandes éxitos italianos: “Respetar su versión original al milímetro”, dice, “sin cambiar una coma”. Esto en mi pueblo se llama karaoke. ¿Qué tiene eso de esfuerzo en relación a lo que ganas? Aún así, continúa añadiendo: “Sigo diciendo que este Gobierno no ha hecho nada para enfrentarse a la piratería. Cuando hubo un intento por parte de Francia y de Inglaterra de intentar castigar a la gente que descargaba sin freno, nos podíamos haber animado a ver si se le podía poner una solución. Pero no se ha hecho nada. Es lo que más desanima.” ¿Todavía no te has convertido en piedra? Bien, porque concluye: “Se está consumiendo más música que nunca aunque se vendan menos discos, pero se consume y eso se nota en los conciertos”. ¿No ve la relación o es que no quiere verla?
Desde luego, está de moda que salgan músicos que no han dado un palo al agua en su vida, esos que sólo van al estudio a meter la voz en un ordenador, esos que se han forrado vendiendo discos con las letras de Antonio Machado, Miguel Hernández o Rafael Alberti entre otros.
TwittearPérdidas musicales: Los peces

No lo recuerdo muy bien. Creo que fue a través de alguno de los amigos surgidos del mundo Amaral. Alguien me dijo que si conocía a Los Peces, un grupo maño muy prometedor. Era finales de 2008. Fue así como descubrí uno de los mejores grupos que nos ha dado este país y que, por desgracia, no tuvieron el reconocimiento merecido.
Los Peces (Clara y Santi) sacaron su primer disco, de nombre homónimo, a la calle en 2005, bajo el sello de Mandarina Récords, del que destacaron siendo singles Merodeando, Nuestro final feliz y En la línea 2. Muchos conciertos después y con una ventas si bien discretas, como siempre pasa con la buena música en este país, se disponen a grabar el que sería su segundo álbum de estudio, Ocho brazos para abrazarte.
Pero se encuentran con un nuevo problema: todos los conciertos y todas las ventas conseguidas con el anterior disco no sirven de nada; Mandarina Récords ha cerrado las puertas. Están, como ellos mismos han declarado en numerosas entrevistas, en la calle, tienen que empezar de cero.
Mucho, muchísimo trabajo después, consiguen grabar con La Cantina Sonora, bajo un acuerdo en exclusivo de distribución la Warner Music Spain. Por fin llega en 2009 el segundo disco, Ocho brazos para abrazarte.
Con un primer single y un primer videoclip que resulta ser un éxito, Clara y Santi se disponen a moverse por alguna de las salas más concurridas de la Capital. Hasta que hace unos días, sin un comunicado oficial en su blog ni nada por el estilo, dejan entrever el fin del grupo en los estados del perfil oficial en Facebook.
Triste, muy triste me siento. Me enteré ayer de casualidad de la separación, aunque parece que viene de días atrás. Emocionado con futuros conciertos, dejé ayer antes de irme a comer un comentario en el perfil de Tuenti diciéndoles que a ver cuando venían por Córdoba. A la vuelta de la cena, un comentario de un gran amiga antílope (Cris) me decía que ya ni en Córdoba ni Madrid. Mirando un poco por la red, me encuentro lo de los estados de Facebook y sólo un blog que se hace eco de la noticia.
Tristísimo. En serio. Era un grupo genial y siempre tenía alguna canción suya en mis listas de reproducción, en mi móvil o donde fuese. De hecho, el Ocho brazos para abrazarte fue uno de los dos discos que me compré el año pasado. Antes de comprármelo, me lo bajé de Internet y cumplí lo que siempre he dicho, y es que cuando un disco en bueno y merece la pena, corro a comprarlo. Por cierto, que hasta la compra de este disco tiene su historia, porque no estaba en ningún sitio. Tuve que pedirlo en la tienda de discos de El Corte Inglés, que a su vez tuvieron que pedirlo a un almacén de Madrid.
Mucho trabajo por parte de ellos para que lo tiren todo por la borda. En serio, Santi, Clara, si llegáis a leer esto, me gustaría pediros que los volvieseis a pensar. Hay muchos fans tristes estos días por vuestra disolución como grupo. Pensadlo una vez más.
TwittearLa desfachatez de Ana Torroja

La piratería y las descargas han hecho mucho daño
- Ana Torroja (Ana to’ roja) sobre las descargas en Internet en 2006.
Hacienda calcula que Ana Torroja debe 655.000 euros
- Agencia Tributaria en 2009.
Efectivamente, hay muchos ladrones…
TwittearRepor: El peaje de la SGAE
SGAE: Cuesta abajo y sin frenos

La simpatía de la población hacia la SGAE aumenta de forma inversamente proporcional al dinero que se meten en los bolsillos por cada acción que llevan a cabo. Es decir, hemos llegado al punto en el que la SGAE es más odiada por los españoles que la propia Hacienda. Nada, ya nada importa. No hay excusas que valgan. Todo, absolutamente todo es susceptible de ser copiado. Todo, absolutamente todo es susceptible de hacer copias. O será más bien que se viene muy bien del cuento, a costa de un invento llamado derechos de autor.
Estos últimos días hemos venido viendo como la SGAE se alza ahora contra las peluquerías por poner música de la radio, contra los conciertos que usan música con licencia Creative Commons, o incluso contra los centros de jubilados por usar la tele.
Pero no todo ha sido negro esta semana: la Comisión de Comepetencia afirma que la SGAE hace todo lo que está en su mano por mantener precios abusivos. También, el ya famoso conocido abogado especializado en derechos de autor, David Bravo, y otro compañero suyo, Javier de la Cueva, nos invitan a denunciar al Estado Español por permitir los abusos de la Sociedad General de Autores y Editores, que debería ser renombrada bajo las siglas $GA€. Algo que deberíamos empezar a tomarnos en serio, si tenemos en cuenta datos como que la SGAE facturó 518,9 millones de euros en 2007.
Por su parte, Aviador Dro, grupo electrónico de los 80, afirmaba hace unos días en Radio 3 que el negocio de unos pocos de la música grabada ha sido un paréntesis de 100 años. La gente en el futuro seguirá acudiendo a los conciertos, para ver a los grupos en directo, y además se bajará la música.
Incluso propietarios de tiendas de música están a favor de las descargas de música:
Estoy a favor de piratear la música, la industria musical tiene lo que se merece. Nos quisieron vender la moto con que un CD duraba para toda la vida, intentaron engañar haciendo pagar 28 euros por algo que cuesta menos de un euro. Las descargas han hecho que la música esté al alcance de todos. Si luego alguien quiere tenerlos en soporte físico, puede comprarlos.
En efecto. Mientras la sociedad se opone a que una entidad privada de gestión derechos de autor abuse de manera consecuente y llegue a coartar incluso la libertad en Internet, que es uno de los pocos sitios donde queda libertad de expresión y donde quien quiera puede opinar, otros siguen prefiriendo vivir del cuento, como Víctor Manuel o Rosario Flores.
De esta última me he enterado hace poco que en cuatro años ha sacado cuatro discos, pero todo recopilatorios y versiones. Ni una sola canción nueva. ¿Y dice que se muere de hambre? Da que pensar, ¿no?, que quienes menos palos dan al agua sean los que más reclaman cobrar derechos de autor. “Nos morimos de hambres”, decía. Ja. Estoy seguro que si los programas P2P tuvieran un registro de los archivos que se comparten, serían dos gatos quienes tendrían algún disco de esta hipócrita.
Twittear










