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Entradas guardadas en: Telefonía Móvil

Los SMS, condenados a desaparecer

Los SMS o mensajes cortos de texto están condenados a desaparecer en la medida en que Internet está ya presente en la gran mayoría de dispositivos móviles. Su elevado precio así como los pocos caracteres que se pueden enviar en cada uno de ellos son un peso demasiado pesado frente a las posibilidades que ofrece Internet.

Los SMS disponen de 140 ó 160 caracteres (dependiendo del móvil) y a un precio bastante elevado si tenemos en cuenta lo poco que pesa el fichero que se envía. En las grandes operadoras – Movistar, Vodafone y Orange – en una tarifa normal su precio no suele bajar de los 15 céntimos de euro, a los que hay que sumarle el IVA. En las operadoras móviles virtuales (OMV) su precio es más ajustado: 8 céntimos en Tu de Tuenti, 9 céntimos en Pepephone o Más Móvil. Un negocio redondo para las operadoras que envían por ese precio algo similar a lo que sería un único píxel de una fotografía.

Con la llegada del Internet móvil, las operadoras no se podían imaginar los quebraderos de cabeza que esto les iba a dar. Si bien al principio las operadoras no veían en el Internet móvil un competidor real, con la popularización de este y su generalización, la cosa cambia. Hoy en día es raro encontrar en España gente, y, sobre todo, jóvenes, que tengan un teléfono móvil que por su antigüedad no sea capaz de conectarse a Internet desde su móvil por 2G ó 3G o sea capaz de conectarse a una red inalámbrica WiFi. Incluso a teléfonos con un par de años es posible hacerles una actualización para disponer de nuevos elementos si no queremos hacernos con un nuevo móvil en los tiempos de crisis que vivimos.

Por ejemplo, en Pepephone tienen una tarifa de que por 6’9 euros tienes Internet permanente en tu móvil. Otros prefieren que sólo les cobren cuando se conecten, porque no usan Internet en el móvil todos los días; para este fin, por ejemplo, en Tu apuestan por cobrar 8 céntimos el mega consumido y 4 céntimos el medio mega a partir del primer consumido. Teniendo Internet permanente en un dispositivo pequeño que llevamos siempre en el bolsillo parece lógico que queramos conectarnos a las redes sociales que más usamos, como Tuenti o Facebook, o que queramos comentar qué hacemos o dónde estamos en nuestra cuenta de Twitter.

Un SMS implica un único destinatario y un coste invariable sí o sí, tenga el móvil a mano el destinatario, lo reciba o no lo reciba. Por el contrario, si por 8 céntimos el mega para los ocasionales, o por 6’9 euros los 500 megas (siguiendo los ejemplos vistos antes y las tarifas más competitivas actualmente en el mercado español) voy a poder conectarme a mi red social favorita sin restricciones, enviar mensajes a cuantos amigos quiera, comentarles, ver sus fotos, subir mis fotos o hablar con ellos por el chat de la red social que sea o por WhatsApp, parece plausible que prefiramos esta opción de interacción permanente a un sms, que por otro lado suele ser un sistema de comunicación unilateral.

Los datos están ahí y hablan por si solos: centrándonos únicamente en la red social más juvenil, Tuenti, tenemos el asombroso dato de que su audiencia desde dispositivos móviles ha aumentado en el último año un 58%. Esta red social concentra el 90% de sus usuarios entre los 14 y los 35 años. Tuenti con 2’3 millones de audiencia móvil está por delante de Linkedin en este análisis que incluye la suma de Alemania, España, Francia, Italia y Reino Unido, si bien Tuenti sólo está presente en España. Igualmente se observa que el porcentaje de crecimiento de Tuenti es superior al de Facebook también en dispositivos móviles, que es lo que nos interesa en este artículo. A través de m.tuenti.com se conectan 1’7 millones usuarios únicos al mes que ven 680 millones de páginas y la aplicación de esta red social se encuentra ya en 2’7 millones de usuarios.

Si bien me he centrado únicamente en la red social española para este pequeño análisis por ser la red social más relevante en España y la que mayor crecimiento móvil tiene, no hay duda alguna de que ocurre lo mismo fuera de nuestras fronteras, en otras redes sociales local y la red social mundial más importante, Facebook, aunque no se dispone de datos de conexión desde dispositivos móviles de esta red social. Aunque sí sabemos que la audiencia móvil en redes sociales creció un 44% en los 5 principales países de la UE con respecto al año 2010.

Parece una tendencia clara que tiende a generalizarse: cada vez más gente prefiere conectarse de un modo u otro a su red social favorita o programas de mensajería instantánea como WhatsApp para comunicarse con sus amigos en lugar de gastarse dinero extra mandando un sms. Mandando un mensaje privado a través de Tuenti o de Facebook parece probable que el destinatario lo vea a lo largo del día; mandando un sms, también, pero además, te dejas unos centimillos.

La factura que Orange intenta colarme (V)

Ayer, como mencioné en Twitter y en alguna otra red social, fui a Consumo para poner en conocimiento mi incidencia con Orange.

Tras llegar al edificio señalado como “Junta Arbitral de Consumo”, les indico que quiero denunciar a Orange por facturación incorrecta y por cesión de datos privados a una empresa que me llama para decirme que les pague. Me indican que, en primera instancia, debo ponerles una reclamación por escrito en la tienda que está a la vuelta de la esquina, “que es la único sitio que tiene Orange en Córdoba para poner reclamaciones a France Telecom”. Así lo hago. Relleno una hoja de reclamaciones formal por escrito como la que veis abajo.

Una vez completada, y tras recibir dos copias, una para mí y otra para la Administración, me dicen en Consumo que debo esperar diez días hábiles como máximo para recibir una respuesta satisfactoria por parte de France Telecom, es decir, Orange. De no ser así, de sobrepasar ese límite, o de no haber recibido una respuesta satisfactoria por su parte, deberé llevar la hoja de reclamaciones indicada para la administración a Consumo, para que “registrarla en la OMIC (Organización Municipal de Información al Consumidor) o en la de Delegación de Consumo de la Junta de Andalucía”.

Así que ahora toca esperar. Pero no desesperéis, porque seguro que en menos de diez días tenéis con vosotros la sexta entrega de la serie La factura que Orange intenta colarme.

 

El timo de las grandes operadoras de telefonía

Ayer, navegando por Internet, no sé cómo, pero acabé en la web de Vodafone. Me encontré en la página principal con esta oferta.

Un Sony Ericsson X10 Mini Pro por 119 euros y 600 puntos. Cualquiera de Vodafone que no haya experimentado con otras operadoras, o que no conozca la existencia de las OMV (operadoras móviles virtuales) pensará que es un chollo. Pero, por ejemplo, en la tienda de Tuenti tenemos el mismo móvil por 109 euros, sin puntos y, lo más importante: libre.

Y todavía habrá alguien que después de haberlo pillado pensará: “já, cómo engaño a Vodafone, me he pillado una gran oferta.” Pero si sólo les falta pedir tu alma en forma de puntos…

La factura que Orange intenta colarme (III)

Tercera parte de la factura que la compañía naranja, Orange, intenta hacerme pagar. [Parte I, Parte II]

Ayer por la tarde, a eso de las dos y veinte, suena el teléfono fijo de casa, con un número de teléfono fijo y con prefijo 91, es decir, de Madrid. Dicen que son de un despacho de abogados, que debo 12’40 euros a Orange y que cuándo voy a pagar (¿cómo tienen el número fijo de mi casa?). Les explico datalladamente lo que pasa y me dicen que llame a Orange de nuevo para aclarar el asunto. Parece que la llamada proviene de una empresa llamada Credipor. Cuelgo y llamo a Orange.

Una mujer con acento español  y que tarda menos de diez segundos en coger el teléfono me atiende, amablemente eso sí y me pasa con un departamento de esos que tienen mucho tráfico, en los que tardan diez minutos en coger el teléfono y los que los teleoperadores son ya, claro, con acento americano. Le vuelvo a contar lo que pasa y dice que me abre una incidencia. Casi inmediatamente, el número de incidencia me llega a mi nuevo número de móvil. Añade que en unos cinco días laborable se procederá a resolver la incidencia, pero que al parecer el descuento “no entraba dentro de esa factura”. Le digo que esta vez espero que llamen, que la última vez dijeron que llamarían y ahí quedó la cosa.

Por último me he estado informando haciendo un poco de googling acerca del número de teléfono desde el cual los abogados me han llamado. Parece que es un despacho para todo, que hay gente acosada por este número por cualquier tema. Que cuando pides que se identifiquen, te cuelgan. Lo probaré la siguiente vez que me llamen (porque me llamarán, seguro), y como ya he dicho en numerosas ocasiones, hasta que no se me aplique el descuento de seis euros que me correspondía, no pienso pagar nada. Y como siempre concluyo, me da lo mismo que me amenacen, que me denuncien, que me metan en una lista de morosos. Ahí queda eso. Para cabezón, yo. De hecho, como vuelva a recibir una sola llamada más o carta amenazante cuando Orange todavía no ha resuelto lo que se supone que tiene que estar investigando, seré yo mismo quien les denuncie a ellos ante la Oficina de Consumo Provincial de la Junta de Andalucía.

La factura que Orange intenta colarme (II)

Segunda entrega de “La factura que Orange intenta colarme”, en la que relato cómo la compañía de telefonía móvil naranja cree que soy gilipollas. Si aún no has leído la primera entrega, puedes leerla aquí.

Tal y como esperaba, ayer recibí la esperada carta amenazante de Orange en la que dicen que les debo una factura de 12’40 euros. En el resto de la carta, hasta el final, sólo enumeran los métodos que tengo para pagarle. Y en el último párrafo, me dan un número de teléfono por si tengo alguna duda.

Como ayer tenía más ganas de broca de lo habitual, llamé inmediatamente al número que me daban. La mujer que me atiende tiene, como ya dije, acento español; abundan en el departamento de bajas y cobros de cualquier operador. Le digo lo que ocurre: Orange me reclama una factura de 12’40 euros, pero no la pienso pagar hasta que la vea porque al darme de baja en Orange no he podido verla porque el Área de clientes de su página web ya no me deja acceder como cliente y no estoy de acuerdo con la factura.

Lo primero que me pregunta es que si sé porqué no han podido cobrarla. Le digo que claro, que yo mismo di orden al banco de que no pagasen ni un solo recibo más de France Telecom hasta nueva orden. Le explico también que venía disfrutando de un descuento por el que no pagaba consumo mínimo. Asimismo, le digo que la factura debería ser de siete euros y pico, no de doce, es decir, 6 euros de traspaso de saldo a otro número más el 18% del IVA. Me dice que va a mirar la factura de julio. Le digo que yo ya la tengo delante del ordenador.

Me explica que he disfrutado hasta esa fecha de la eliminación del consumo mínimo; le digo que no me ha descubierto América. La cosa, le insisto, es que cuando llamé para darme de baja el 2 de agosto, quien me atendió intentó persuadirme de que no lo hiciera aplicándome esa oferta por seis más y le dije que me la aplicara en lo que me daba de baja, porque de baja me iba a dar igual.

La mujer quiere mirar la factura anterior al mes de julio, es decir, la del mes de enero. No hay facturas de por medio dado porque no tenía que pagar el consumo mínimo y he tenido ese número desconectado hasta principios de agosto, cuando llamé por el tema de la baja. Dice que no puede acceder a la factura de enero. Le digo que vaya sistemas informáticos, que yo ya la tengo delante. Me vuelve a decir que se me ha acabado lo de la oferta del consumo mínimo. Le vuelvo a contar la historia y me dice que va a hacer unas comprobaciones.

Dos o tres minutos después de repetir la misma estrofa de La chica de ayer en inglés, la mujer vuelve al teléfono. Me dice que efectivamente tengo una nota del 2 de agosto en el que un compañero anotó que se me volvía a aplicar la eliminación del consumo mínimo, vamos, que estaba de nuevo exento de pagarlo por seis meses más. Me dice que va a pasarlo a sus compañeros de yonosequé departamento y que me vuelven a llamar. Le digo que si le doy otro número, le recuerdo que el número que tenía con ellos ya no está activo. Quedan en llamarme ellos para comunicarme qué ha pasado.

Próximo capítulo tras la llamada.

La factura que Orange intenta colarme

A lo largo de estos meses he narrado como he pasado de una operadora móvil convencional, Orange, a una operadora móvil virtual, Tu. En enero me daba de alta con un nuevo número en la operadora virtual de Tuenti. Aún no había cumplido la permanencia con Orange, así que decidí esperar hasta agosto que cumpliese para evitar pagar la penalización (sí, yo también fui imbécil en su día y firmé un contrato con el demonio).

El 2 de agosto llamo a atención al cliente, donde un operador con acento americano me pide que explique el motivo de mi baja antes de pasarme con el departamento correspondiente. Le digo que ahora estoy en una compañía de bajo coste, que me sale mucho más económica. Accede a pasarme con el departamento de bajas. Ahora otro hombre, este sí con acento madrileño – curioso que a todos los del departamento de altas/bajas sean de por aquí – me vuelve a pedir que le diga el motivo de la baja. Le suelto el mismo rollo. Me dice que puede ofrecerme un nuevo móvil. Le digo que no quiero otro móvil, que pienso jubilar este cuando la pantalla táctil deje de responder y que entonces me compraré el móvil más simple que encuentre. Me dice que puede ofrecerme eliminar el consumo mínimo durante los próximos seis meses. Le insisto en que lo que quiero es darme de baja de una vez. Me dice que según el sistema, la permanencia cumple el día 3. Le digo que en la página de Orange me pone que es el día 2. Le digo que qué tengo que hacer mañana para darme de baja, qué más da esperar un día más. Dice que mandar un fax, pero que entonces no podré “disfrutar” de que me elimine el consumo mínimo. Le digo que no quiero que me ponga nada, o que me lo ponga si quiere, pero quiero darme de baja. Al cabo de un rato, por fin me da el número de fax al que tengo que dirigir una carta acompañada de DNI para tramitar la baja.

Tras unos días en Huelva, ayer a mi vuelta me encuentro con una carta de Orange donde me indican que ya han procedido a dar mi línea de baja. Perfecto. No esperaba tanta eficacia por su parte.

Hoy, abro Gmail y me encuentro con una factura de Orange. “Julio-agosto será”, pensé. “Tendré que pagar los seis euros más IVA de consumo mínimo”. Abro el mensaje y me encuentro con que la factura asciende a 12’4 euros. ¿Cómo es posible que sea casi el doble de lo que esperaba con una línea que el único movimiento que ha tenido ha sido un traspaso de saldo para aprovechar el dinero con un móvil prepago y que, en ningún caso, tiene coste? Imposible.

Al hacer clic en el enlace para descargar la factura, me pide la identificación, como siempre. El problema es que para ellos ya no soy cliente y no puedo acceder al servicio para descargar mi factura detallada y ver en qué se supone que he gastado ese dinero. Tampoco puedo exigir que me la envíen en papel, puesto que llamando a atención al cliente, no pueden atenderme sin dar un número de la compañía.

Así que, y hasta que se pongan en contacto conmigo para resolver el problema, he decidido dar orden al banco de que no paguen ninguna factura más de Orange hasta nueva aviso. Así de fácil. Me trae sin cuidado que me metan en una lista de morosos de esas que tanto hablan. Tienen que enviarme mi factura detallada, porque estoy seguro a que casi la mitad de esa factura es un error. No puedo acceder al servicio ni puedo contactar con ellos por teléfono. Las tiendas físicas tampoco son mejor ayuda. Así que esperaré hasta que llegue el día, dentro de una semana o así, que vayan a cobrar la factura y el banco se la deniegue. Entonces ya buscarán ellos la forma de contactar conmigo.

Las OMV arrasan en junio

La desfragmentación del mercado de las telecomunicaciones en España ha traído consigo importantes beneficios para el consumidor, como la bajada de precios, ya que el pastel ya no se reparte sólo entre las tres grandes – Movistar, Vodafone y Orange - gracias a los precios pactados.

La principal ventaja que supone ser cliente de una OMV – operadora móvil virtual – es un abaratamiento del precio de todos los servicios. Llamadas más baratas, sms más baratos, tráfico de datos más económico… Innumerables ventajas para el bolsillo que se notan, sobre todo en tiempo de crisis. ¿La pega? Que estas compañías no te “financian” un terminal con un contrato de permanencia de dieciocho meses.

Bueno, ¿y dónde está el problema? En ninguna parte. Más de un estudio demuestra que los teléfonos que supuestamente nos regalan a cero euros se acaban pagando con creces en las facturas. Por lo tanto, ¿no nos sale mucho más rentable comprando nosotros mismos un terminal adaptado a nuestras necesidades reales y pasarse a una OMV?

Así lo pensé yo en enero, cuando me di de alta en la OMV de Tuenti, Tu. De Orange conseguí librarme del consumo mínimo hasta hace escasos días, que por fin cumplí la permanencia y pude darme de bajas sin problemas. Pero hablando de cifras, al bolsillo se nota, y mucho. Hasta enero de este año he estado obligado a gastar un mínimo de seis euros más iva, que se quedaban en algo más de siete euros; cantidad que si no gastaba, me cobraban igual. ¿Qué necesidad tenía yo de pagar ese dinero con lo poco que gasto de teléfono? Y es que donde más aprecio la cantidad de dinero gastada es a lo largo de dos meses. Si antes, en dos meses, tenía por obligación que gastar al menos catorce euros, con la OMV recargo cinco euros cada dos meses aproximadamente, y me sobran.

Creo que la gente se está dando cuenta de que el chollo no está en que te “regalen” un terminal; el verdadero chollo está en llamar lo más barato posible. Y así lo reflejan las estadísticas de telefonía móvil del mes de junio.

Las OMV han ganado 160.380 líneas en la contabilización de líneas ganadas y perdidas. Yoigo – que utiliza red propia, pero también en algunas zonas utiliza la red de Movistar y Vodafone – ha ganado más de 87.000 líneas, y Orange ha sumado 10.000. Movistar pierde casi 9.000 y Vodafone por su lado más de 8.000 líneas en este cómputo de líneas ganadas y perdidas.

Probando Tu de Tuenti… dejando de lado Orange

Antes de comenzar este post, quiero pedir disculpas por el poco movimiento de los últimos días. Ya sabéis que ahora tocan exámenes y tengo muy poco tiempo para todo, pero reviso todos los comentarios y contesto la mayoría, continúo actualizando la web de Amaral y sigo pasándome por el foro, aunque este último es más fácil de llevar porque hay moderadores.

Os comentaba hace dos semanas que me había dado de alta en Tu, el operador móvil virtual que Tuenti ha sacado al mercado de las telecomunicaciones, bajo el beneplácito de su máximo accionista, Teléfonica, que es quien le ofrece la cobertura (¡quién me diría a mí que acabaría teniendo una línea con esta gente!). La cosa es que lo que me llevó a aceptar la invitación a Tu fue, evidentemente, los precios, que en tiempos de crisis se nota, y mucho además.

Con mi hasta ahora operador de telefonía móvil el coste de la llamada a cualquier operador y por minuto era de 24 céntimos, más el establecimiento de llamada, que son actualmente 15 céntimos. Teniendo en cuenta que en Orange el cambio de tarifa supone un coste de 15 euros y viendo las tarifas de Tu, la decisión no fue demasiado complicada de tomar.

Ocho céntimos a números nacionales y cuatro céntimos a números de Tu, más el establecimiento de llamada, es lo que pago ahora. Además, las llamadas a números planazo (¡sí, ya tengo dos, a los que por cierto he invitado yo!) no tienen coste de establecimiento de llamada. Sin contar con la aplicación del chat gratis.

Mi dilema hasta el momento ha sido de qué manera mantener dos líneas de teléfono de manera práctica, o más bien en que gastar lo que me queda de contrato con Orange. En un principió pensé en gastar los seis euros de consumo mínimo que tengo cada mes para llamar y enviar mensajes, y utilizar el nuevo número para recibir estos. El primer problema que me encontré es que el único móvil sin uso pero que funcionara que tenía en casa se lo había dado a mi padre meses atrás con una tarjeta de prepago y tampoco era cuestión de quitárselo ahora, aunque tal vez podía cogerlo entre semana para las llamadas y los mensajes, y los fines de semana únicamente el de Tu.

Luego pensé que podría aprovechar lo de traspasar saldo a un número prepago de la misma compañía, pero, ¿dónde vas con un número prepago y más de 100 euros de saldo? Encima, no cuenta como recarga, por lo que la tarjeta podría perderse por no recargar antes que agotar el saldo.

Como tercera opción empiezo a mirar por Internet formas de rescindir el contrato con Orange antes de cumplir la permanencia de 18 meses, de los cuales todavía me quedan unos cuantos hasta julio. Leo en foros, pregunto en Facua. Encuentro por fin algo útil en la página web:

No obstante, ¿qué ocurriría en el caso de que el motivo de la baja correspondiera a un previo incumplimiento de la empresa en el cumplimiento de sus obligaciones (por ejemplo, falta de cobertura) o a un cambio de empresa motivado por una hipotética subida de tarifas?

En estos casos, no cabría aplicar penalización alguna, ya que se encontraría ante un supuesto de resolución contractual por incumplimiento del contrato de unas partes en el primer caso (artículo 1.124 Código Civil), y ante uno de los motivos que justifican la petición la baja del contrato sin penalización alguna en el segundo (artículo 9º en conexión con el artículo 8º del Real Decreto 899/2009, de 22 de mayo).

Aprovechando que la cobertura es el punto más débil de la compañía naranja, llamo para quejarme de la falta de cobertura que hay en la provincia de Córdoba una vez que sales de la capital. Tras tener que llamar hasta tres veces (se van pasando la bola o directamente cuelgan), por fin me pasan con el departamento de bajas, en la cual le cuento la situación de la cobertura y les digo que puedo rescindir el contrato sin penalización, amparándome en los artículos arriba descritos. Es por esto que me ofrecen anularme el consumo mínimo de seis euros hasta julio, por lo que si no uso la línea, no tengo que pagar nada.

Después de aceptar la oferta, leo en foros a gente a la que también le han ofrecido esto. Normalmente se cumple, aunque dicen que hay que andarse con cuidado porque parece que “se les olvida” y algún mes te vuelven a pasar una factura con el consumo mínimo. Como no me fío mucho, por si acaso voy a dar orden al banco de que no acepten un recibo de France Telecom hasta nueva orden y así me aseguro de que no se les olvida.

En cualquier caso, por fin tengo un único número de nuevo, el de Tu, con el que de momento llamo más barato que antes, me puedo conectar más barato que antes y tengo más cobertura que antes. Cualquier cambio, error de Tu o factura de Orange os lo iré contando detalladamente aquí.

Advertir también a nuevos usuarios de Tu, y sobre todo a gente que ha dejado comentarios en este mismo blog diciendo que Tu es un timo, que se les ha ido el saldo y tal, aclarar que vosotros habéis sido víctimas de una ESTAFA. En estos últimos días, algún o algunos listillos han creado páginas web que simulan ser el registro de Tu y te ofrecen la supuesta alta en la compañía introduciendo tu número de teléfono, al que te envían un código que tú tienes que meter en su web. ¿Qué ocurre? Que te has suscrito a un servicio de pago, del que te llenarán el móvil de mensajes y, además, cobrándote por cada uno de ellos. Llamad cuando antes a vuestra compañía telefónica para daros de baja.